El ejercicio físico mejora el funcionamiento de la atención.

El ejercicio físico aeróbico moderado mejora el funcionamiento de la orientación de la atención exógena a áreas previamente exploradas y a las nuevas, según un estudio realizado en colaboración por las universidades de Granada y la Católica de Valencia.

 

ACTIVIDAD FÍSICA Y BENEFICIOS COGNITIVOS A LARGO PLAZO.

 

Aunque existen muchos estudios sobre los efectos a largo plazo de la práctica regular de actividad física-deportiva sobre el funcionamiento cognitivo, son pocos los que han profundizado en cómo las sesiones de ejercicio físico puntual afectan a los procesos atencionales y presentan muchas discrepancias. Desde 2007 investigadores de la universidades de Granada y Católica de Valencia colaboran estrechamente en el desarrollo de investigaciones que han analizado las relaciones entre las manifestaciones de la actividad física, el deporte y tipos de esfuerzo sobre el funcionamiento cognitivo, y, en concreto, las funciones atencionales. Al margen del estudio publicado, Huertas ha destacado que están realizando otro trabajos que "permitirán dilucidar el tiempo y la magnitud de la permanencia de estos beneficios sobre el sistema cognitivo. Los efectos positivos de la práctica de ejercicio, sobre todo aeróbico, sobre distintos sistemas funcionales, también se extienden al funcionamiento de distintas capacidades cognitivas, como es el caso de la atención. En la línea de otros estudios previos, sugerimos que la práctica regular de ejercicio aeróbico permitirá mantener y mejorar el funcionamiento de ciertas funciones cognitivas, lo que puede ser relevante para poblaciones con alteraciones en estas funciones (Alzheimer, demencias, trastornos atencionales…)".

 

El ser humano es capaz de orientar la atención de forma automática o refleja hacia los estímulos novedosos, no esperados o potencialmente peligrosos que aparecen de forma súbita en su entorno. A esta manifestación de la atención se la conoce como orientación atencional. En condición de reposo, respondemos de una forma más rápida y precisa cuando el estímulo desencadenante aparece en un lugar señalado que cuando lo hace en una posición no señalada anteriormente. Sin embargo, esto no es siempre así, ya que el funcionamiento de la orientación atencional depende del intervalo de tiempo (denominado asincronía entre la aparición de los estímulos o SOA, por su sus siglas en inglés) que transcurre entre que se detecta la señal no informativa y aparece el objetivo al cual se debe de responder. Así, si el SOA es menor de 300 milisegundos, aproximadamente, se obtiene el beneficio citado (facilitación), mientras que si el SOA es de mayor duración, el efecto se invierte y respondemos de manera más rápida o precisa ante objetivos presentados en un lugar diferente a la ubicación en que se presentó la señal-efecto que se denomina inhibición de retorno.

Un estudio dirigido por Daniel Sanabria, del Grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada, con investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte del mismo centro, y del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Católica de Valencia (UCV), ha analizado el impacto del esfuerzo físico moderado en la capacidad del ser humano para adaptar su orientación espacial a las demandas del entorno. El trabajo ha revelado que ese ejercicio mejora el funcionamiento de la reorientación de la atención a zonas previamente exploradas. El estudio Efecto de un ejercicio aeróbico puntual sobre la atención espacial exógena, publicado en el último número de Psychology of Sport and Exercise, confirma que esa mejora no se produce solamente durante su realización, sino que perdura durante un intervalo de tiempo variable después del fin de la actividad.

 

Fuente: DMedicina.com


Escribir comentario

Comentarios: 0